Siempre será el presidente de la democracia argentina, deseada, esperada y re-conquistada en el último tercio del siglo XX. Fue un hombre de principios, convicciones, honestidad, modestia y altruismo; no estuvo exento de terquedades y obcecaciones. El bien común y el bienestar general de los ciudadanos fueron los pilares de sus discursos y de gran parte de su acción política.
Que el Eterno Bien le conceda descanso en paz, la historia le reconozca su lugar, y el pueblo argentino se inspire es los valores democráticos desde los que quiso vivir y gobernar.
La muerte del ex presidenteUn estadista con fuerte liderazgo moral
Alfonsín enalteció la vida institucional del país en la recuperación de la democracia, con su defensa de los valores republicanos
lanacion.com | Política | Mi�rcoles 1 de abril de 2009

